Ser o no Ser... después Marca Personal
Ser o no ser… ese es el dilema
“La vida es un
todo indivisible”, decía Mahatma Gandhi.
Y no deja de
sorprenderme cómo, en cada área de nuestra vida, aparecen los mismos patrones.
La coherencia
marca el camino que está en sintonía con la vida que queremos construir.
Pensar, sentir, hacer y decir en la misma dirección de aquello que buscamos.
Muchas veces
percibimos los problemas como algo externo, cuando en realidad son señales de
contradicciones internas que todavía no hemos visto. Queremos una cosa, pero
actuamos en función de otra. Decimos una cosa, pero sentimos otra. Buscamos
determinados resultados mientras sostenemos hábitos que nos alejan de ellos.
Por eso el
trabajo siempre empieza por observarnos.
Escuchar
nuestras emociones. Prestar atención a las resistencias. Preguntarnos qué
estamos evitando ver. No para culparnos por lo que ocurre, sino para reconocer
qué parte de la situación depende de nosotros y qué podemos hacer diferente.
El cerebro
suele preferir lo conocido antes que lo conveniente. No porque quiera
perjudicarnos, sino porque está diseñado para ahorrar energía y mantenernos
dentro de aquello que considera seguro. Por eso muchas veces repetimos
conductas que ya sabemos que no nos hacen bien. Elegimos lo familiar antes que
lo nuevo, incluso cuando deseamos profundamente un cambio.
Y es ahí donde
aparece una pregunta fundamental:
¿Para qué hago
cada cosa que hago?
¿Y para qué
quiero obtener eso que digo querer?
La respuesta
suele marcar la diferencia entre un deseo pasajero y algo que realmente
queremos incorporar a nuestro proyecto de vida.
Vivimos en una
época que nos empuja hacia la gratificación instantánea. Todo rápido. Todo
visible. Todo listo para mostrar.
Y, muchas
veces, terminamos más preocupados por parecer que por ser.
Queremos
transmitir confianza sin trabajar la seguridad en nosotros mismos.
Queremos
proyectar éxito sin construir los hábitos que lo sostienen.
Queremos
mostrar una imagen determinada sin preguntarnos si realmente refleja quiénes
somos.
Pero ninguna
imagen puede reemplazar a una identidad.
Y eso se
vuelve especialmente evidente cuando hablamos de marca personal.
La marca
personal no es algo que se inventa. Tampoco es un personaje que se diseña para
agradar a los demás.
Es la
expresión visible de quién sos.
De tus
valores.
De tus
creencias.
De tu forma de
relacionarte con el mundo.
Por eso, antes
de preguntarte cómo comunicarte, quizás la pregunta sea quién estás siendo
mientras intentás comunicarte.
Porque no se
puede transmitir con autenticidad algo que no forma parte de uno mismo.
En los
negocios, en los proyectos y en la vida, puede ser necesario aprender a
comunicar mejor, ordenar ideas o encontrar la forma adecuada de expresarlas.
Pero ninguna estrategia puede sostener durante mucho tiempo una identidad que
no existe.
Tarde o
temprano, el personaje se agota.
La coherencia,
en cambio, permanece.
La marca
personal más sólida no es la que intenta llamar la atención. Es la que surge
naturalmente cuando existe una menor distancia entre lo que pensamos, sentimos,
hacemos y mostramos.
Al final, la
pregunta nunca fue cómo construir una marca.
La pregunta
siempre fue quién estás eligiendo ser.
Marian
Consultora en desarrollo personal y comunicación
📞 +54 11 3651 0736
✉️ simplementemarian78@gmail.com
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