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Audio serie Fin del Relato: El Mundo Que Aprendimos a Aceptar (La historia del poder)

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                                                            Ahora en audio Si cien personas buenas ven actuar a una mala y nadie hace nada, entonces ya no hay una mala: hay ciento una. Antes que nada, mis respetos a quienes hacen historia de verdad… Lo que acabo de trazar no es más que un recorte, un hilo apenas visible dentro de una trama inmensa. Un intento —imperfecto, inevitablemente sesgado e incompleto— de seguir cómo los relatos fueron mutando con el tiempo hasta construir la ilusión de que este sistema tiene un sentido lógico. Un guion que, como en el antiguo teatro griego, puede resultar grotesco… pero nunca más absurdo que la realidad que hoy nos mantiene sometidos.   Porque mientras abajo, millones sobreviven atrapados en el espectáculo, en la cima de la pirámide el mundo parece funcionar como una gran fiesta dionisía...

“Y nos dieron las diez y las once…” El relato moderno de la patria y el progreso

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                        “El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre: la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.” — Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789)

Edad Media: la traición de lo sagrado y el secuestro de la fe

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  “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos;  conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”                                                  — Juan 8:31-32 “¿Quién es Dios Nuestro Señor? Dios Nuestro Señor es un ser infinitamente perfecto, creador del cielo y de la tierra, que premia a los buenos y castiga a los malos.” Primera pregunta del catecismo en el colegio. Me prepararon más para tomar la comunión… que para cuestionar y transformar un mundo atravesado por guerras, hambre, corrupción, ignorancia y tantas otras formas de sufrimiento que oscurecen la experiencia humana. Porque cuestionar no era una opción inocente. Era correrse del lado de los “buenos”. Imaginate tener siete u ocho años y que te instalen una idea así en la cabeza… Con lo cuestionadora que siempre me gustó ser… tenía una vacant...