El fraude de la comunicación asertiva. LIMITES: El arte de mandar a la mierda

 

Persona representada como un árbol dentro de una burbuja protectora, mientras varias manos presionan el límite para acceder a su tiempo, energía, atención, favores, dinero, escucha, trabajo y disponibilidad.




Lo que todo el mundo sabe, pero nadie dice… Quizá el título no sugiera un artículo académico porque la palabra “mierda” no está muy bien valuada, pero todos los problemas del mundo necesitan ser tratados.

Y ¿quién alguna vez no tuvo necesidad de mandar (como cerca) a la mierda a alguien?

Puede sonar hasta gracioso, pero ¿a que cuando nos estamos conteniendo las ganas, por esa práctica tan difundida de que no queda bien, no lo es?

Si algo he podido comprobar de manera repetida es que estudiar comunicación, hacer cursos de coaching ontológico y Programación Neurolingüística, y acumular horas y horas de videos sobre psicología, límites y responsabilidad personal puede mejorar sustancialmente nuestra manera de comunicarnos.

Pero hay algo que ninguna de esas herramientas puede garantizar: la interpretación que hará el otro y, mucho menos, la respuesta que dará.

Y no estoy hablando de una conferencia de economía, ni de explicar detalles técnicos a un equipo especializado sobre un tema en particular.

Estoy hablando de una palabra muy sencilla, de esas que aprendemos a decir aproximadamente a los dos años: “no”.

Una palabra que, junto con “mío”, forma parte de esas primeras expresiones con las que un niño empieza a marcar territorio.

Y sí, cuando es pequeño, resulta comprensible que muchas veces diga “mío” sobre un objeto que no le pertenece.

Pero es curioso cómo muchos adultos siguen teniendo dificultades para distinguir entre el territorio propio y el ajeno.

Y, sobre todo, cómo a algunos les cuesta tanto aceptar un “no” como respuesta.

Un tema íntimamente ligado a la responsabilidad personal, un valor notablemente ausente en nuestra sociedad.

Solo mi historial en YouTube es testigo de las innumerables horas dedicadas a explorar charlas, conferencias y videos sobre comunicación y límites, abordados desde diversas disciplinas y puntos de vista.

Y el consejo más saludable que he escuchado cuando alguien no respeta tus límites es desvincularse.

Pero no siempre se puede…

Y nadie te dice: ¿qué pasa si no? ¿Qué hacés después?

Probablemente porque, así como yo me planteo lo mal que puede sonar el título, aunque la mayoría lo haya hecho alguna vez, de esto no se habla fuera de los límites del barrio…

Indudablemente, negar la existencia de un problema nunca formará parte de la solución efectiva para resolverlo.

Y lamentarse sin tomar medidas concretas para cambiarlo resulta igualmente infructuoso.

La mayoría de las personas no tienen problema en reconocer la medianera que las separa del vecino, su casa de la de otro.

Sin embargo, las fronteras de los límites personales parecen ser muy difusas.

Los filtros y estrategias que normalmente usamos para mantener a ciertas personas dentro de los límites adecuados pueden no ser suficientes frente a quienes eligen deliberadamente no respetar nuestro espacio.

En estos casos, es fundamental recordar que nuestra paz y bienestar personal son prioritarios y no están abiertos a negociación.

—No hagas caso…

—No le des bola…

¿De verdad a alguien le funciona esto?

¿De verdad nos van a hacer creer la “comunicación asertiva”, la psicología o los mandatos sociales que hay una forma “correcta” de decir las cosas cuando alguien está empeñado en no respetarte?

¿A partir de qué número de veces en que se han expresado bien las cosas se considera que se puede pasar al siguiente nivel?

Probablemente podríamos decir que mandar a la mierda es “agresivo”.

Pero violar tu espacio vital, ¿no lo es?

Hay una verdad durísima, pero no por eso menos cierta.

Y no importa de quién venga.

Cuando establecés un límite y alguien lo ignora repetidamente, no le importás.

Solo sos un recurso, en tanto y en cuanto obtenga lo que espera.

Sus palabras no tienen ningún valor, porque lo que hace cae por su propio peso.

Aunque “mandar a la mierda” es una forma metafórica de decir, en lo personal me gusta ser más original.

A diario enfrentamos múltiples maneras, a menudo normalizadas, en las que se vulnera nuestro respeto.

La naturalización de estos comportamientos transforma, paradójicamente, al agredido en agresor cuando este decide no tolerar más el abuso, la manipulación y las falsas palabras bonitas.

Reconocer y rechazar estas dinámicas es fundamental para preservar nuestra dignidad y bienestar físico, mental y emocional.

Mandar a la mierda puede no ser muy diplomático, pero es más sincero.

Una de las tantas contradicciones de la condición humana: decir que quiere escuchar una verdad que no soporta.

Somos responsables de un camino compartido, el que contribuye al mundo del que todos formamos parte.

Y, en tiempos actuales, caracterizados por un discurso ferviente sobre la libertad, es esencial comprender que esta libertad colectiva exige una madurez emocional y responsabilidad individual previas.

Ser verdaderamente libre implica reconocer y respetar los límites propios y ajenos, diferenciando claramente entre nuestras responsabilidades y las de los demás.

Y, a partir de ahí, desde nuestro espacio personal, sentirnos libres de expresar todo lo que no incluyen los manuales de comunicación.

Desde la concepción hasta la muerte, sin excepciones, tu vida te pertenece.


tambien puede interesarte: 

Comunicación para la vida: Por qué callamos lo que deberíamos decir

El poder del "No" aprende a proteger tu energía y bienestar personal

Límites personales y relaciones sanas: ¿Qué pasa cuando alguien intenta cruzar tu reja eléctrica?

Límites internos: cuando lo común y lo normal dejan de ser saludables

El limite: Clave de las relaciones saludables





Marian

Consultora en desarrollo personal y comunicación

📞 +54 11 3651 0736

✉️ simplementemarian78@gmail.com

YouTube: https://www.youtube.com/@Redmetamorfosis3110

No dejes de creer que las palabras pueden cambiar el mundo.


Libros:

El mapa mágico del tesoro 

Desobedecer la normalidad  

Geopolítica Humana: Liderazgo y poder personal

Blog:

https://redmetamorfosis.blogspot.com

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Quién se hace cargo? Defensa al consumidor mira para otro lado...

Marco teórico: Max Weber y la legitimación de la dominación

Nota final personal. Legitimidad del orden social