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El estado todopoderoso ¿se puede disolver?

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Derecho, propiedad y libertad frente al avance del control estatal.   Desde las acampadas por el acceso a la vivienda en Puerta del Sol hasta las protestas masivas impulsadas por la Generación Z en las calles de Nairobi, Lisboa, Atenas o Dublín, una constante atraviesa la escena global: la juventud está tomando el espacio público para señalar el colapso de un modelo. Ya no se trata de un fenómeno local ni de una demanda aislada; en distintas latitudes las mismas presiones ahogan la vida cotidiana: el costo de la vivienda, el encarecimiento de la vida, la precarización laboral, la presión impositiva y la certeza de que las instituciones ya no responden a quienes sostienen el sistema. En Kenia, entre 2024 y 2025, la rebelión juvenil logró un hito histórico: obligó al presidente William Ruto a dar marcha atrás, retirar por completo el paquete de reformas impositivas y disolver a casi todo su gabinete de ministros. Lograron frenar el avance fiscal del gobierno, pero el costo humano f...

El costo de existir: El ciudadano productivo versus el Estado parasitario

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    Los 5 actores del tablero: Empleados, autónomos y PyMEs frente a la alianza entre los grandes grupos económicos, el Estado y el negocio redondo de la inflación. En 1938, una ficción radial sobre una invasión marciana, “La guerra de los mundos”, emitida por la CBS, pasó a la historia como un episodio de pánico colectivo en todo Estados Unidos. La historia era buena; el pánico masivo, bastante menos. Pero el relato sobrevivió porque servía para demostrar algo: “miren lo fácil que es engañar a la gente”. Antes de preguntarnos qué tan crédula es la gente, conviene preguntarnos quién cuenta la historia, qué nos quiere hacer creer y, sobre todo, qué margen de elección tenemos si no le creemos. Desde la antigua Mesopotamia hasta hoy —probablemente mañana, y así sucesivamente mientras no se nos caiga una idea para revertirlo— nacimos para ser un recurso. Ayer de reyes y faraones; hoy, del Estado. Da igual el color del gobierno de turno: el Estado, como arquitectura invisible, nos ...