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El primer sistema de "pagar para existir": los sumerios

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                                                                                "la reencaarnacion en el siglo XXI" “Quien no entregue su parte al templo, que cargue con su falta.” Inscripción administrativa sumeria, tablilla de arcilla. Período Ur III (c. 2100 a.C.). Al pensar en “impuestos”, “jerarquías” o “trabajar para los de arriba”, solía imaginar la Edad Media: reyes, castillos, siervos, y diezmos para la Iglesia. Pero lo cierto es que todo eso empezó miles de años antes, cuando ni siquiera existía el hierro ni las grandes religiones monoteístas. Cuando comenzó lo que más tarde llamaríamos “civilización”. Una palabra que suena a mejora, a progreso, a los primeros brotes del maravilloso futuro que —supuestamente— nos esperaba… ¿Cómo no estar agradecidos? en Sumer nacieron: la e...

Bonus: DISEÑO PSICOPATA: del vínculo íntimo al orden social

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“Llega un momento en que el silencio es traición. Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”                     — Martin Luther King Jr.  Lo que en las relaciones personales podemos identificar claramente como dinámicas abusivas, en el plano social suele volverse invisible: se normaliza, se justifica y, en algunos casos, hasta se legitima como democracia. En toda relación de dominación, la subordinación no se sostiene solo por la fuerza, sino por la internalización de esa jerarquía: la creencia de que es válido estar por debajo de alguien. Quien se somete no lo hace únicamente porque no tiene opción, sino porque, en algún nivel, aprendió a percibir esa posición como lógica, necesaria o incluso correcta. Es una percepción moldeada, no una elección libre. A lo largo del tiempo, se internalizan creencias que sostienen ese lugar: ideas basadas en el miedo, el deber y la culpa...

Conclusion Sistema, legitimidad y reproducción del orden social.

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  “La libertad significa responsabilidad. Es por eso que la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo.” — George Bernard Shaw Según cifras compartidas por IA —porque, sinceramente, no tuve tiempo de salir a contar a los 8.100 millones de habitantes del planeta uno por uno— hoy somos aproximadamente esa cantidad de personas en el mundo. En contraste, quienes concentran poder político directo —jefes de Estado, gabinetes, legisladores y altas cúpulas judiciales— rondarían entre 100.000 y 200.000 individuos. A eso se suman los grandes decisores económicos: unos pocos miles de multimillonarios, ejecutivos y actores financieros que influyen de manera determinante en el rumbo global. Algunas estimaciones sobre la “élite decisora” total —incluyendo política, economía, tecnología y poder militar— sitúan su número entre 10.000 y 50.000 personas con capacidad real de afectar la vida de todos. Como en toda estadística, estos números son imposibles de verificar con precisión absoluta y p...

De la fábrica del Sentido al diseño de lo posible

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  “El objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho.”                                               — Jean Piaget, Psicología y pedagogía (1969) En capítulos anteriores hemos examinado distintos mecanismos a través de los cuales se reproduce el orden social. A lo largo de la historia, difícilmente puede identificarse un período en el que dicho orden haya estado orientado de manera sostenida al bien común —entendido, en términos clásicos del utilitarismo, como el mayor bienestar para el mayor número de personas—. El progreso material alcanzado por la humanidad no se ha distribuido de manera equivalente: el bienestar ha tendido a concentrarse y a difundirse de forma desigual, mientras amplios sectores, protagonistas indispensables de ese mismo proceso, quedan excluidos de lo...